Orientaciones básicas

  • Las semillas son organismos vivos y sensibles, por eso se necesitan cuidados especiales en el transporte y almacenaje, evitando calor excesivo y humedad.
  • Utiliza siempre semillas certificadas, con garantía de Valor Cultural (VC), libres de mezclas y semillas nocivas.
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  • Elige siempre la especie que mejor se adapte al sistema de producción adoptado dentro de la propiedad
  • La mejor época de sembradura son los mayores meses de lluvia y temperaturas que resultan el desarrollo más acelerado de forrajeras y leguminosas.
  • El preparo del suelo se debe realizar de manera eficiente, eliminando terrones y creando condiciones para la buena germinada de la semilla y el control de hierbas dañinas.
  • Las áreas a formarse deben ser corregidas y abonadas de acuerdo a las recomendaciones de su Ingeniero Agrónomo.
  • No se debe mezclar, de ninguna manera, las semillas con fertilizantes nitrogenados y potásicos, ya que estos absorben mucha humedad del ambiente y pueden dañar las semillas.
  • Fertilizantes fosfatados como superfosfatos simple o triple, fosfato reactivos y naturales, se pueden mezclar a las semillas, desde que se lo haga en el mismo día del plantío, o sea, de la manera más homogénea posible.
  • El uso del rollo compactador es indispensable para el buen establecimiento de forrajeras, aumentando el área de contacto entre las semillas y el suelo, minimizando problemas de falta de agua.
  • Las semillas forrajeras se deben sembrar a la profundidad máxima de 3 cm en media, dependiendo del cultivo y de los atributos físicos del suelo.
  • Cuando se siembra por cultivo aéreo, se recomienda aumentar entre 20% a 30% la recomendación de densidad de plantío.

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